El bono social eléctrico es uno de esos conceptos que toda comercializadora conoce, pero que en la práctica genera más carga operativa de la que parece a simple vista: requisitos que cambian, porcentajes que se actualizan por real decreto, plazos de renovación que hay que vigilar y una obligación de financiación que afecta a todas las comercializadoras, sean o no de referencia. En este artículo repasamos qué es, quién debe gestionarlo, qué implica en la facturación y cómo puede automatizarse todo el proceso desde un ERP energético.
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Qué es el bono social eléctrico
El bono social es un descuento regulado que se aplica directamente sobre la factura de la luz para proteger a los consumidores vulnerables. No es una ayuda económica que se ingresa en una cuenta, sino una minoración automática del importe a pagar, financiada de forma proporcional por el conjunto de comercializadoras del mercado según su cuota de clientes.
Actualmente existen tres niveles de protección:
- Consumidor vulnerable: descuento del 42,5% sobre el PVPC (con carácter excepcional hasta el 31 de diciembre de 2026; el porcentaje base es del 35%).
- Consumidor vulnerable severo: descuento del 57,5% (base del 50%).
- Consumidor en riesgo de exclusión social: los servicios sociales asumen al menos el 50% de la factura y el suministro no puede cortarse en ningún caso.
Estos descuentos se aplican sobre el término de energía hasta un límite anual de consumo que varía según el tamaño de la unidad de convivencia (por ejemplo, 1.587 kWh/año para una persona sola o una unidad de dos personas). Por encima de ese límite, el consumo excedente se factura al PVPC sin bonificación.
Quién puede acogerse y quién lo gestiona
Aquí está el matiz que más confusión genera entre comercializadoras: el bono social solo puede solicitarse a través de una Comercializadora de Referencia (COR), y únicamente si el cliente tiene contratada la tarifa regulada PVPC con una potencia igual o inferior a 10 kW. Si tu comercializadora opera en mercado libre, no gestionas directamente las solicitudes de bono social, porque tus clientes tendrían que cambiarse antes a una COR.
Sin embargo, esto no significa que el bono social sea irrelevante para el resto de comercializadoras. Todas —estén o no en el mercado libre— están obligadas a financiar el coste del bono social de forma proporcional a su cuota de clientes, un importe regulado que se traslada al cliente final como una línea específica en la factura («Financiación Bono Social»).
Esto deja dos escenarios operativos claramente distintos:
- Comercializadoras de Referencia: deben gestionar solicitudes, verificar requisitos, aplicar descuentos, controlar límites de consumo y vigilar caducidades (el bono se renueva cada dos años, salvo excepciones como familias numerosas).
- Comercializadoras de mercado libre: deben calcular, repercutir y justificar correctamente el importe de financiación del bono social en cada factura, sin errores que puedan derivar en reclamaciones o discrepancias con los informes que exige la CNMC.
Los puntos donde más fallan los procesos manuales
Cuando esta gestión se apoya en hojas de cálculo o procesos parcialmente manuales, los errores más habituales suelen repetirse:
- Caducidades no controladas: el bono se renueva cada dos años; sin aviso previo, el cliente lo pierde y la comercializadora recibe la reclamación.
- Límites de consumo mal aplicados: descontar todo el consumo en lugar de solo hasta el límite normativo es un error de facturación con impacto económico real.
- Cambios en la unidad de convivencia sin actualizar: nacimientos, defunciones o mudanzas alteran el multiplicador de renta y deben reflejarse en 30 días.
- Financiación del bono social mal calculada en comercializadoras de mercado libre, con riesgo de discrepancias en liquidaciones o auditorías.
Cómo lo resuelve un ERP energético bien diseñado
Un software pensado para comercializadoras convierte el bono social en un proceso automatizado en lugar de una excepción manual:
- Alertas de renovación antes de que caduque el bono.
- Aplicación automática de porcentajes y límites de consumo vigentes, sin intervención factura a factura.
- Trazabilidad de solicitudes y documentación, vinculada al CUPS correspondiente.
- Cálculo automático de la financiación del bono social, integrado en el ciclo de facturación.
- Informes de auditoría que justifican cada descuento aplicado, algo clave bajo certificaciones como ISO 27001 o el ENS.



